domingo, 29 de noviembre de 2015

El negocio de la guerra

Tras los atentados de París, y el temor generalizado a sufrir nuevos atentados en Occidente, hay quien piensa que podría iniciarse una 3ª Guerra Mundial. Ya hemos visto en el tema de la Primera Guerra Mundial que cualquier motivo puede ser la chispa que inicia el conflicto. Estas últimas semanas, hemos podido ver en muchas imágenes y símbolos de unidad entre países, como himnos (La Marsellesa), representaciones de la Torre Eiffel, o la iluminación con los colores de Francia de edificios emblemáticos de muchos puntos del mundo.


Como reacción a este ataque por parte del ISIS, los ciudadanos europeos y sus gobernantes se están planteando iniciar ataques militares especialmente en Siria, donde se atrincheran estos grupos terroristas. Esto pinta mal.
Entiendo que un país tenga derecho a defenderse, y por supuesto, no pretendo justificar el ataque, ni mucho menos, pero sí criticar a todos aquellos países que por un lado se les llena la boca hablando de paz,  libertad, igualdad, fraternidad, y por otro, pretenden mantener su poder sobre otros países (no olvidemos que tras la Primera Guerra Mundial, Siria quedó sometida a Francia) y se enriquecen con la venta de armamento militar (Francia y España son algunos de ellos), a países que por una razón u otra mantienen conflictos abiertos.


Los mayores productores, Rusia y EEUU, precisamente no lo hacen como autoprotección si no que disfrutan del “negocio de la guerra”, puesto que no están en zona de conflicto.


Frente a los movimientos favorables a la guerra, surgen movimientos pacifistas que creen en medios no violentos para conseguir el progreso de la humanidad y la defensa de derechos sociales. Esto no es nuevo, ya que vimos que en el siglo XX destacaron por una lucha diferente Martin Luther King, Nelson Mandela y Gandhi.
Ya en época más reciente ha habido importantes movimientos pacifistas en contra de la invasión de Irak por parte de EEUU y otros países aliados. Por supuesto, también las hubo tras el atentado de las Torres Gemelas, el Atentado de Madrid, o del metro de Londres.
Tanto Europa como Estados Unidos se la dan de pacifistas, de dialogantes, etc, y curiosamente al Presidente de EEUU, Barak Obama, se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 2009 al poco tiempo de iniciar su mandato. Fue un premio discutido, pues no sólo no había realizado ningún mérito si no que ha mantenido o iniciado conflictos posteriores en Irak, Afganistán e Irán. Incluso se ha valorado la posibilidad de devolver el premio.
Aunque tampoco es tan extraña esta situación, ya que el propio creador de los Premios Nobel de la Paz, el sueco Alfred Nobel, fue un químico que se dedicó a la fabricación de cañones y otras armas e inventó la dinamita.
En fin, aquí vemos la hipocresía que nos rodea, hablamos de paz mientras fabricamos armas y nos enriquecemos con ello mientras otros países se autodestruyen y se empobrecen.

Isabel Cabañas Bógalo 1º Bachiller B

No hay comentarios:

Publicar un comentario